El estrés térmico por calor en la empresa

Estrés térmico por calor

Como ya sabes, en época estival, el riesgo de que el ser humano sufra estrés térmico es mas frecuente, debido a las altas temperaturas que presenta el verano.

Para ello, lo mejor es prevenir con antelación.

Si quieres prevenir el estrés térmico, empieza a tomar medidas preventivas sencillas.

Comienza por evitar la actividad física intensa, especialmente en las horas más calurosas del día, beber mucho líquido, utilizar gorro, y tomar comidas ligeras.

Laboralmente hablando, los ambientes más peligrosos con trabajadores susceptibles de sufrir estrés térmico en el trabajo, son aquellos en los que estos realizan trabajos al aire libre como la construcción y obra pública, la agricultura y ganadería, jardinería y mantenimiento urbano, etc.

La solución en estos casos, si eres empresario, es crear un plan de prevención de riesgos laborales, el cual entregarás a todos los trabajadores, impartiendo instrucciones sobre cómo adoptar las medidas preventivas necesarias frente a los trabajos con riesgo de estrés térmico laboral.

¿Qué es el estrés térmico por exceso de calor?

El estrés térmico por calor es el exceso de calor que los trabajadores reciben y acumulan en su cuerpo. En ocasiones es debido a la actividad física que estos realizan, ya que puede requerir un gran esfuerzo físico.

Aunque este no es el único factor, también influye la indumentaria que los empleados vistan. Una vestimenta inadecuada puede causar una elevación de la temperatura corporal.

Además, hemos de tener en cuenta las condiciones del ambiente en el lugar en el que desarrollan su actividad laboral. Esto significa que tenemos que ser conscientes de que la temperatura puede ser demasiado elevada para el desarrollo de según qué actividades.

Por lo tanto, el estrés térmico es causado por distintos factores que producen acumulación de calor en el cuerpo.

En el caso de que la temperatura central del cuerpo supere los 38 º C, se pueden llegar a producir diferentes daños en la salud, la gravedad de los mismos, dependerá de la cantidad de calor acumulado en el cuerpo.

8 factores de riesgo a tener en cuenta para evitar sufrir de estrés térmico

Si perteneces al sector de la agricultura, construcción, ganadería… seguramente tus trabajadores contratados se sienten identificados con los riesgos que vamos a comentar a continuación.

Algunos de los factores de riesgo que más le afectan al trabajador susceptible de sufrir estrés térmico laboral son:

  • Exposición prolongada a temperaturas altas.
  • Realización de un trabajo físico intenso, por ejemplo, trabajos de carga y descarga.
  • Utilización de equipos de protección individual que impidan la evaporación del sudor (prendas que no sean de algodón o transpirables).
  • Falta de turnos rotativos y realización de pocos descansos.
  • Consumo de sustancias tóxicas, tales como alcohol o cafeína.
  • Ingesta de determinados medicamentos, por ejemplo, los antihistamínicos, diuréticos o antidepresivos son perjudiciales.
  • Condición física personal del trabajador. La falta de entrenamiento en la ejecución de tareas físicas intensas constituye un factor de riesgo para el temido «golpe de calor».
  • Pérdida de aclimatación. La aclimatación del trabajador se consigue en 7-15 días, pero desaparece en tan sólo una semana.
Estrés térmico por calor

Medidas preventivas específicas a adoptar

  • Informar y formar a los trabajadores sobre los riesgos relacionados con el calor, sus efectos y las medidas preventivas a adoptar
  • Habilitar zonas de descanso climatizadas, así como ambientes frescos y a la sombra.
  • Proporcionar agua potable en las proximidades de los puestos de trabajo.
  • Suministrar equipos de protección individual adecuados a los trabajadores (ropas amplias, transpirables, de tejido ligero y colores claros).
  • Evitar realizar un gran gasto de energía. Proporcionar por parte del empresario ayudas mecánicas y equipos de trabajo para la manipulación de cargas.
  • Adaptar los horarios. Organiza turnos rotativos para reducir el tiempo de la exposición al calor siempre que sea posible. Evita los trabajos pesados en las horas centrales del día (entre las 11 y las 16) y realiza descansos frecuentes.
  • Considerar que es necesario un periodo de 7 a 15 días de adaptación para que el trabajador se aclimate al calor.
  • Evitar el trabajo aislado, favoreciendo el trabajo en equipo para facilitar la supervisión mutua de los trabajadores.

Normativa sobre estrés térmico y prevención de riesgos

Además de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales y del Reglamento de los Servicios de Prevención (Real Decreto 39/1997), para la prevención de los riesgos derivados del estrés térmico se aplica el Real Decreto 486/1997, de 14 de abril. En este Real Decreto se regulan y establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los espacios de trabajo.

Este Real Decreto, específica en el anexo III, los rangos óptimos de temperatura y de humedad en los lugares de trabajo, en función del tipo de trabajo realizado (ligero o sedentario).

Además, existe una Guía técnica para la evaluación y prevención de los riesgos relativos a la utilización de lugares de trabajo, el INSHT. Esta guía facilita unas medidas de prevención básicas en relación a este tipo de riesgo.

Prevención de estrés térmico

Los principales grupos de riesgo

Las condiciones de trabajo para trabajadoras en situación de embarazo, están reguladas por una normativa específica, que desarrolla el artículo 26 de la Ley de PRL 31/1995.

Así, el Real Decreto 298/2009, que modifica al Real Decreto 39/1997, en su Anexo VII, incluyendo la exposición a calor extremo en la lista de agentes y condiciones de trabajo que pueden influir de manera negativa en trabajadoras embarazadas o en período de lactancia.

Los trabajadores altamente sensibles a ciertos riesgos se encuentran protegidos mediante el Artículo 25 de la LPRL.

También se establece, que, en las evaluaciones de riesgo, se deben tomar en cuenta los factores que puedan producir efectos nocivos sobre la salud de las personas debido a la exposición a agentes químicos, físicos y biológicos.

La salud de los menores de 18 años, también cuenta con una protección específica. Los puestos de trabajo que vayan a ocupar menores, deben ser evaluados conforme al artículo 27 de la Ley 31/1995.

En lo relativo al calor, los menores están protegidos además por el Decreto de 26 de julio de 1957. Este decreto regula los trabajos prohibidos para los menores de edad. Por ejemplo, trabajos en hornos y aquellos en los que pueda haber riesgo por exposición a temperaturas elevadas.

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